Escenario Global 1°Q Enero 2026

Política, mercados y decisiones que importan

INTERNACIONAL

Matías Ciocca

1/16/20263 min read

Escenario Global SmartChoice 1°Q Enero 2026

Política, mercados y decisiones que importan

Powell vs Trump: qué está pasando y por qué importa

En Estados Unidos se está dando un cruce poco habitual entre la política y la autoridad monetaria. El Departamento de Justicia abrió una investigación sobre Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (la Fed), por el presupuesto de una obra en el edificio central del organismo. Detrás de este hecho técnico, el mercado lee algo más profundo: una nueva presión del presidente Donald Trump para que la Fed baje más rápido la tasa de interés.

El dilema de fondo: inflación o empleo

Más allá del ruido político, el verdadero problema que enfrenta la Fed es económico. Hoy la Reserva Federal está parada frente a una disyuntiva clásica:

  • Si mantiene la tasa de interés alta, ayuda a seguir enfriando la inflación, que cerró diciembre en 2,7% (todavía por encima del objetivo del 2%).

  • Si baja la tasa, estimula la economía, facilita el crédito y puede ayudar a crear más empleo, en un contexto donde el mercado laboral empieza a mostrar señales de enfriamiento.

Los últimos datos refuerzan esta tensión:

  • En diciembre se crearon menos puestos de trabajo de lo esperado.

  • Además, se corrigieron a la baja cifras de empleo de meses anteriores.

  • Al mismo tiempo, la inflación ya no acelera, pero tampoco terminó de bajar.

Qué está haciendo la Fed hoy

Después de tres recortes consecutivos de tasa, la Fed decidió frenar y adoptar una postura de “esperar y ver”. No quiere bajar demasiado rápido y correr el riesgo de que la inflación vuelva a subir, pero tampoco quiere ahogar la economía si el empleo sigue debilitándose.

El mercado, por ahora, espera dos bajas de tasa adicionales en los próximos meses, aunque todo dependerá de cómo evolucionen los datos y de cuánta presión política esté dispuesta a absorber la Fed.

Commodities: petróleo y metales, dos historias muy distintas

En commodities, el año arrancó con dos dinámicas bien marcadas. Por un lado, los metales preciosos, especialmente el oro, fueron grandes protagonistas en 2025. La suba estuvo explicada, principalmente, por la búsqueda de cobertura frente a un dólar más débil, dudas sobre el frente fiscal de Estados Unidos y una demanda sostenida de bancos centrales que buscaron diversificar reservas.
Hoy, con el precio del oro ya reflejando ese escenario, el consenso es que llegar tarde a esta suba implica asumir más riesgo que oportunidad. El activo sigue siendo útil como diversificador, pero no esperamos el mismo recorrido que vimos el año pasado. En este punto, más que correr el precio, el rol del oro es defensivo y complementario.

Muy distinto es el caso del petróleo, que se convirtió en el gran tema del año hasta ahora. Lo que inicialmente se esperaba como un mercado relativamente calmo para 2026 —con exceso de oferta y precios moderados— cambió de tono rápidamente por el frente geopolítico.
La situación en Venezuela, especialmente tras la captura de Maduro y la posibilidad de un mayor control estadounidense sobre activos petroleros del país, reintrodujo una prima de riesgo relevante. Si bien Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas del mundo, la realidad es que poner ese petróleo en producción llevará tiempo, por el fuerte deterioro de su infraestructura.

A esto se suman tensiones en otros frentes (Irán, disputas estratégicas globales), lo que explica la volatilidad reciente del WTI y un mercado mucho más sensible a titulares que a fundamentos de corto plazo.

Los beneficios sostienen el rally

A diferencia de la burbuja tecnológica de comienzos de los 2000, donde las subas se explicaban principalmente por valuaciones cada vez más altas, el rally actual está respaldado por resultados concretos. En 2025, la mayor parte del avance del mercado —y especialmente del sector tecnológico— se explicó por mejores expectativas de ganancias de las empresas, no por euforia o expansión excesiva de múltiplos.

De cara a 2026, el consenso espera que las ganancias continúen creciendo a buen ritmo, y la próxima temporada de balances será clave para validar —o ajustar— esas expectativas. A este escenario se suma un contexto macro que juega a favor: estímulos fiscales, mayor liquidez y una Reserva Federal que aún mantiene un sesgo de tasas a la baja, creando un entorno constructivo para los activos de riesgo.

Idea clave para llevarse

  • Hoy las valuaciones del mercado accionario están sostenidas por fundamentos reales, no solo por expectativas. Mientras los beneficios acompañen y el contexto de liquidez siga siendo favorable, la exposición a acciones continúa teniendo sentido dentro de una estrategia diversificada y bien gestionada.

  • En metales, la suba respondió a cobertura frente al dólar; hoy el precio ya descuenta ese escenario.

  • En petróleo, la geopolítica volvió al centro de la escena y explica buena parte de la volatilidad actual.

  • Más que perseguir movimientos pasados, el foco está en cómo estos activos encajan dentro de una estrategia de diversificación y control de riesgo.