Paciencia, hipótesis y mercado: una reflexión necesaria.
Como quitar el ruido de los momentos de caos, para escuchar la verdadera musica del mercado. Un breve comentario sobre la conjunción de psicología, mercado y emociones.
Eric Lurig
2/6/20263 min read
Queridos inversores, amigos y clientes:
Me veo obligado a expresar de forma escrita algo que he comentado un sinfín de veces a lo largo de estos años. El motivo es simple: dejarlo plasmado, para que sirva como refugio cuando vuelva a reinar el caos en el mercado de capitales.
El mercado de valores, como parte del universo, es probablemente el espacio que mejor expone nuestras emociones. Más que cualquier test, refleja impaciencia, codicia y miedo. Y en estos tiempos, esas emociones se amplifican cada vez más rápido.
En los últimos años he leído numerosos informes sobre cómo fue cambiando el comportamiento del inversor. A principios de los años 90 y 2000, una persona compraba una acción y el tiempo promedio de tenencia era de aproximadamente 5 años. Hoy, ese promedio se redujo a apenas 5 meses.
Este cambio explica por qué el mercado experimenta movimientos cada vez más bruscos: vivimos en la era de la impaciencia, el exceso de información y la sobreestimulación constante. Todo esto nos empuja a un ciclo que se repite, pero cada vez más rápido.
El mercado sube.
“Quiero invertir, soy inversor de largo plazo, no me preocupa si baja, soy tolerante al riesgo”.
Generalmente, también aparece el miedo a quedarse afuera.
Hasta que el mercado empieza a bajar.
Y baja día tras día.
Entonces aparece la pregunta:
“¿Qué está pasando? ¿Por qué baja?”
De repente, muchos descubren que no eran tan tolerantes al riesgo. Se enojan con el mercado, venden y se van. Hasta que el mercado vuelve a subir… y el ciclo se repite.
Dicho esto, déjenme ser claro: Matías y yo, como inversores, tampoco estamos exentos de las subas y bajas del mercado. Y como asesores y gestores patrimoniales, no manejamos el estado de ánimo de las personas.
Trabajamos con algo mucho más importante: las hipótesis que ustedes mismos nos plantean cuando nos sentamos a diseñar el plan de gestión.
La hipótesis es la herramienta más importante que tenemos nosotros, y que tienen ustedes, para encontrar tranquilidad en días o meses como estos.
Si tu hipótesis fue crear un capital para jubilarte, porque sabés que cuando llegue ese momento la mínima no va a alcanzar, en días así hay que aferrarse a esa hipótesis y a ese horizonte de tiempo.
Si tu hipótesis fue hacer rendir al máximo un capital, absorbiendo riesgo porque de otra forma se evapora con el estilo de vida, el precio a pagar también es recordar lo que se habló al inicio.
La hipótesis genera tranquilidad.
La hipótesis saca preocupación.
La hipótesis nos protege de la trampa emocional en la que invertir muchas veces nos sumerge:
“El mundo se está por acabar.”
“Todo esto es una estafa.”
“Las empresas no sirven.”
Cada ciertos años la historia se repite. Cambian quienes la narran, cambian las noticias, cambian los drivers, pero siempre aparece una nueva historia que explica el miedo.
Si no fuera así, no compraríamos en máximos y no ganaríamos dinero.
Lamentablemente —o afortunadamente— en el mercado gana el paciente. El que sobrevive a estos eventos. El que se mantiene fiel a su hipótesis.
Y déjenme agregar algo más: si no hay urgencia de dinero, pero sí hay tiempo, la volatilidad y las bajas deberían, incluso, ponernos contentos.
¿Qué puede estar pasando estos días en el mercado de capitales?
Actualmente, en Estados Unidos se combinan varios detonantes:
- La inteligencia artificial, que pasó de ser la gran solución a convertirse en una posible fuente de incertidumbre. Se empieza a cuestionar si estamos o no frente a una burbuja.
- El mercado laboral que muestra señales de deterioro, con el peor dato de empleo desde 2009. Si bien la eficiencia reduce costos y ayuda a contener la inflación, el aumento del desempleo genera malestar social.
- La “recesión eterna” que nunca termina de llegar, y una parte del mercado quiere anticiparse a ese posible evento.
- El elevado nivel de deuda de Estados Unidos y el reacomodamiento global, con países migrando hacia metales u otros activos.
- Conflictos geopolíticos, guerras, aranceles y tensiones comerciales.
- La encrucijada de las tasas de interés, no bajarlas puede asfixiar la economía; bajarlas demasiado rápido puede reavivar la inflación.
- El cambio en la politica monetaria de Japón y el fin del financiamiento mundial a costo 0..
Criptomonedas:
El sector se ve afectado por el menor flujo de dinero y el impacto del ciclo de la IA. El apalancamiento de instituciones y empresas sobre estos activos arrastra al mercado financiero.
Brasil:
Viene soportando este contexto dentro de lo previsto meses atrás. Creemos que continúa en una etapa de acumulación, con subas y bajas, y sigue siendo el mercado emergente donde encontramos valor.
Argentina:
Actualmente no tenemos inversiones. No creemos que los activos reflejen valor suficiente y preferimos posicionarnos en Brasil.
Con el correr de los días iremos compartiendo el análisis y comentarios sobre los activos que componen nuestras carteras y qué buscamos con cada uno, con el objetivo de brindar tranquilidad y claridad a todos.
Un abrazo,
Eric Lurig
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Rosario, Argentina.
